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LOS PROBLEMAS DE LA JUVENTUD
LOS PROBLEMAS DE LA JUVENTUD
 
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LA PREVENCION EN EL CONSUMO DE DROGAS
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El consumo de sustancias psicoactivas es una forma de comportamiento humano, que adquiere importancia en la adolescencia, porque sus características biológicas, psicológicas y sociales en pleno proceso de cambio, sumadas a factores dependientes del medio, la hacen vulnerable al consumo. Los seres humanos en general y los adolescentes en particular a través de su comportamiento buscan la adaptación a su medio, ensayando conductas que en un primer momento son pareciera que sirven y refuerzan, pero con el tiempo se vuelven inadecuadas, inútiles y finalmente derivan en comportamientos poco saludables El uso indebido de drogas ilícitas en adolescentes en América y Europa ha alcanzado en los últimos años características epidémicas, constituyendo un verdadero problema de salud pública, que motiva gran preocupación de los gobiernos, que están buscando estrategias para prevenir este flagelo destructor de la vida de los jóvenes. La tendencia en el consumo de alcohol, tabaco y drogas ha ido en marcado aumento, a edades cada vez más tempranas, en preadolescentes y adolescentes de diferentes niveles socioeconómicos; con la característica de ser múltiple incorporando varias drogas que potencian sus efectos y aumentan su peligrosidad, además de su fácil accesibilidad y amplia distribución. En Bolivia si bien el consumo de drogas ilícitas no ha alcanzado niveles alarmantes, es motivo de preocupación porque va en ascenso, principalmente aquéllas denominadas "legales"( alcohol y tabaco). El consumo de alcohol se considera peligroso porque puede constituirse en la puerta de entrada para el consumo de drogas ilícitas. En cuanto al tabaco, los varones comienzan a fumar a edades más tempranas( entre los 10 años y 15 años) que las mujeres, pero desde los 16 a los 21 años, la proporción es mayor en las mujeres, las observaciones son similares para el alcohol. El tabaco es otra de las drogas frecuentemente utilizada para comenzar, por lo que se la denomina "droga puerta". Las primeras experiencias con alcohol y tabaco ocurren a edades cada vez más tempranas, en la década de los 80 era alrededor de los 17 años y en 1997 entre los 13 y 15 años. El inicio ocurre entre los 10 y 15 años de edad, mientras que los estudiantes de 17 a 21 años son ya consumidores de alcohol, tabaco y "otras drogas", es decir que a medida que aumenta la edad el consumo es mayor. Los varones son más vulnerables que las mujeres al consumo de cocaína y marihuana y se inician entre los 13 y 17 años. Investigaciones realizadas en el país por DINAPRE( Dirección Nacional de Prevención) y CELIN( Centro Latinoamericano de Investigación Científica), indican que en 1996 disminuyó la prevalencia del uso de marihuana, pero aumentó la de cocaína, sulfato base y clorhidrato 4 veces más que en 1995. Otra investigación realizada por PREID ( Dirección Nacional de Prevención Integral de Drogodependencia y Salud Mental) sobre prevalencia del uso indebido de drogas en estudiantes urbanos en Bolivia( ciclos intermedio y medio) en 1994, concluye que los varones son más consumidores de tabaco, alcohol y otras drogas y se inician a edades más tempranas que las mujeres. El consumo de alcohol en relación al de tabaco en prevalencia de mes, es casi igual, lo que refleja la costumbre del consumo simultáneo de alcohol y tabaco en reuniones sociales. Un indicador preocupante es el detectado en el grupo de 4 a 9 años que comienza muy temprano a consumir alcohol, tabaco y "otras drogas" incluidas en estas últimas la marihuana, alucinógenos, estimulantes, cocaína( clorhidrato y pasta base) e inhalables. Encuestas realizadas por la Subsecretaría de Prevención y Rehabilitación Social en jóvenes entre 15 y 20 años, muestran la facilidad del acceso a drogas como la marihuana, cocaína y sus derivados.

ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN La farmacodependencia debe ser encarada con enfoque integral, no como un hecho aislado, ni privilegiando la atención al consumidor, a las drogas, a la producción o al narcotráfico, sino como un proceso en el que intervienen muchos factores: social, económico, legal, comunicaciones, educación, biológico, psicológico, espiritual e inmerso dentro de un contexto que es altamente influyente en la salud integral del adolescente. Las estrategias deben comprender todos los niveles de prevención: prevención primordial( promoción de buena salud a través del fomento de factores protectores, refuerzo de potencialidades y fortalezas), prevención primaria, secundaria y terciaria, actuando no solo en la adolescencia sino a lo largo de las etapas del ciclo vital, detectando factores de riesgo en los diferentes ámbitos. Esta gran tarea requiere del esfuerzo participativo del Estado, del apoyo social de todos los sectores de la comunidad, de instituciones, de profesionales de distintas disciplinas y de los mismos adolescentes.
 
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ESTADO En manos del Estado está la tarea de mejorar el macroambiente, saneamiento ambiental, vivienda, economía, empleos, servicios de salud, políticas sociales y legislación favorables a un desarrollo óptimo, a reducir la violencia intra o extrafamiliar, a controlar el narcotráfico, la producción de drogas, la reducción de su disponibilidad y acceso, controlar el cumplimiento de disposiciones legales de prohibición de expendio de drogas "legales" a menores y adolescentes, elevar el precio de las mismas y controlar su publicidad.

COMUNICACIONES Concientizar a los medios de comunicación, haciéndoles ver el grave perjuicio que ocasionan en la salud de los adolescentes y jóvenes las emisiones de anuncios persuasivos del consumo de alcohol y tabaco, de modelos culturales de socialización mediante el uso de drogas "legales", con criterios, ideas y sensaciones que distorsionan su pensamiento y visión del mundo, induciendo el inicio del consumo. Sensibilizar y comprometer a los medios de comunicación para convertirlos en un valioso factor protector con emisiones educativas, de exaltación de los valores, que lleven a una serena reflexión y logren beneficiosos cambios de actitudes, comportamientos que conduzcan hacia una vida saludable.

FAMILIA Cada adolescente tiene un entorno interpersonal y social, padres, hermanos y otros adultos importantes para su vida y desarrollo, que ejercen una influencia favorable o desfavorable hacia el consumo de drogas. En el contexto familiar se pueden dar circunstancias que favorezcan el acercamiento de los jóvenes al consumo de drogas, como la falta de diálogo, las actitudes ambiguas de los adultos frente a las drogas, las carencias afectivas, la poca o ninguna orientación para el desarrollo humano y personal, para una buena capacidad de enfrentamiento y resolución de situaciones problemáticas. La proximidad a la familia y los fuertes lazos afectivos, disminuyen la necesidad de dependencia del grupo y la probabilidad de pertenencia a grupos marginales consumidores. Las acciones deben ir dirigidas a identificar y fortalecer los factores protectores de la familia, su funcionalidad, cohesión, a rescatar su rol protector y transmisor de valores, haciendo del ambiente familiar por muy pobre que sea un sitio que ofrezca seguridad, amor y comunicación.

PADRES Los hábitos de los padres tienen una influencia decisiva en la formación de sus hijos y pueden constituirse en inductores o no del consumo de drogas legales o ilegales, por la imagen de identificación y el ejemplo que representan. Varias investigaciones han demostrado que jóvenes cuyos padres tienen actitudes favorables al consumo o son consumidores de alcohol, tabaco y drogas tienen mayor probabilidad de incurrir en el uso de estas substancias. La falta de dedicación de los padres en la educación de los hijos ( por falta de tiempo, exceso de trabajo), el deficiente control, la excesiva tolerancia, la delegación de responsabilidades a otras instituciones como el colegio u otras personas, la falta de comunicación que los distancia del entorno familiar, la falta de respuestas a sus problemas les obliga a recurrir a otras personas, principalmente a los amigos que no siempre tienen principios y valores adecuados, haciéndose difícil para los padres saber qué piensan sus hijos y cuáles sus problemas. Sin embargo, todo extremo es perjudicial, las actitudes de sobre protección pueden anular la autonomía del niño, creándole sentimientos de inseguridad e inferioridad, dificultan el proceso de toma de decisiones, la elaboración de criterios propios y la responsabilidad personal. Al contrario, las actitudes rígidas pueden bloquear e inhibir el descubrimiento de sus capacidades. Por ello durante el proceso de crecimiento y desarrollo del niño y del adolescente, los padres deben reforzar sus potencialidades, capacidades, autoestima, promover buenos hábitos, creatividad, sentido de solidaridad y ejercitar su resistencia o fortaleza ante factores adversos( resiliencia). Con el ejemplo les darán seguridad y confianza que permitirá establecer una buena comunicación, ejercitar un buen control intra y extrafamiliar, implicarse en las actividades de recreación de sus hijos, en sus conflictos y en acciones de prevención a nivel de la comunidad. Para cumplir estas tareas, los padres deben buscar capacitarse e informarse en diversas fuentes( escuelas para padres u otras). Empezar en el hogar la valoración y respeto por la personalidad del niño y del adolescente, evitando que la imagen del adolescente sea estigmatizada como sinónimo de rebeldía, descontrol, vicio o delincuencia.

AMBITO ESCOLAR La escuela es la institución educativa por excelencia después de la familia, que asume cada vez más responsabilidades en la sociedad actual y un mayor protagonismo en su función de formar y educar. El tipo de formación recibida en el ambiente escolar puede favorecer o no la búsqueda del contacto con substancias psicoactivas. Varias investigaciones han demostrado la relación que existe entre consumo de drogas en adolescentes y bajo rendimiento académico, alto grado de ausentismo, fracaso escolar, abandono escolar y escasas aspiraciones educativas. La escuela que no responde a las necesidades educativas de sus alumnos, que no ofrece instrumentos para afrontar sus problemas y los de la sociedad actual, está contribuyendo en cierta forma al consumo de drogas y al rechazo de la escuela. Dado el contexto de competitividad que constituye la escuela, el joven vive el fracaso como la primera experiencia de fracaso social, que genera un proceso de ruptura y distanciamiento con el mundo de los adultos, aumentando su vulnerabilidad. Las actitudes rígidas, poco comprensivas y autoritarias de los profesores, la relación fría y racional con los alumnos, la falta de comunicación, la despersonalización del alumno, ocasiona pérdida de interés por el conocimiento. El ambiente escolar tiene que ser favorable, brindar protección y constituirse en el sitio idóneo para coordinar una eficaz labor educativa con fines preventivos del consumo de drogas, informando sobre las condiciones de vida asociadas a un buen estado de salud, facilitando los instrumentos para lograr cambios de comportamiento y hacer que funcione como un valioso factor de protección que ofrezca una formación integral de la persona, que mas allá de la enseñanza teórica, se centre en una educación preventiva, de preparación para la vida y el futuro, incorporando elementos que contribuyan al desarrollo humano, que jerarquice la escala de valores, la disciplina, la responsabilidad, el respeto a sí mismo, a los demás y logre actitudes favorables a la conservación de la salud y no al consumo de drogas, que transmita estrategias de resistencia a las presiones para una vida en libertad y que muestre a los educandos los caminos para la elaboración de sus proyectos de vida. Los educadores deben prepararse y capacitarse mediante programas y cursos que les permita además de conocer las características del proceso adolescente, identificar a los jóvenes en riesgo o a los consumidores para que reciban ayuda oportuna y desarrollar acciones de prevención. El trabajo debe ser coordinado con los padres y otros agentes sociales, en la promoción del desarrollo psicosocial, proporcionando a los jóvenes aún no consumidores, los recursos teóricos y prácticos para que desarrollen un equipamiento de habilidades que los capaciten para prevenir y resolver de forma adecuada situaciones relacionadas con la problemática del inicio del consumo de drogas, especialmente frente a las primeras ofertas. Propiciar cambios en el contexto( familia, colegio, iguales, barrio o comunidad) sobre todo en los que se perciban riesgos que puedan inducir la drogadicción o dificulten un buen desarrollo y una correcta adaptación. Otro aspecto importante es el de contribuir al crecimiento espiritual de los adolescentes sea cual fuere el credo que practican, con la enseñanza de valores espirituales y conductas, que incentiven la sensibilidad social hacia otros seres principalmente hacia los jóvenes.